Por D. Luis García Soria, veterinario.

Elección individual del cachorro

Las lanas Más allá de elegir al cachorro por su mero aspecto físico es conveniente tener en cuenta el carácter y aptitudes que tendrá. Existe una prueba (Test de Campbell) para predecir como será el carácter de un perro cuando llegue a la edad adulta, por lo tanto puede utilizarse para elegir el cachorro que más se adapte a lo que vamos a pretender de el según queramos un perro guardián, un perro de compañía, etc. Aunque estas pruebas no son infalibles al cien por cien pueden orientarnos en la elección, además, no valoran la conducta del animal con otros animales de su especie. Para realizarlas el cachorro deberá tener de 7 a 10 semanas de edad, se realizarán en un lugar cerrado y de tamaño reducido donde el animal no pueda recibir otros estímulos externos. El test lo realizará una persona ajena al entorno del cachorro, por ejemplo nosotros mismos si hasta entonces no conocíamos al perro. Pruebas Test de atracción al hombre. Situarse frente al animal y dar palmas se valora la manera en que el cachorro se acerca a la persona. Hay que observar como se acerca; con la cola alta o baja y si acude fácilmente. Indica la sociabilidad del perro. Evaluación. DD; viene fácilmente, con la cola alta y alegre. D; viene fácilmente, con la cola alzada, puede ladrar. S; viene fácilmente pero su cola permanece baja. SS; duda un rato y se aproxima lentamente. I; permanece quieto o se escapa. Test de aptitud al seguimiento. Situarse al lado del animal, comenzar a andar y observar si nos sigue. Indica el grado de independencia. Evaluación. DD; nos sigue fácilmente con la cola en alto e intenta mordisquear los pies. D; sigue fácilmente nuestro paso con la cola en alto. S; sigue fácilmente nuestro paso pero con la cola baja. SS; viene dudando y con la cola baja. I; no nos sigue o lo hace a distancia. Test de aceptación a la contención. Situar al perro tumbado de espaldas y mantenerlo así durante 30 segundos. Esta prueba indica si se trata de un pero luchador o sumiso. Evaluación DD; lucha con fuerza, debatiéndose y mordiendo. D; lucha con fuerza, debatiéndose pero sin morder. S; se debate pero luego se calma. SS; se queda quieto sin moverse, puede intentar lamer nuestras manos. I; permanece quieto y nos lame las manos o bien responde confusamente, mordisquea, se calma, lame, se vuelve a agitar. Test de aceptación de la dominación del hombre. Acariciar al perro desde la cabeza hasta la cola forzándolo a permanecer quieto. Un perro sumiso se dejará manipular sin problemas, otro más dominante intentará apartarse si lo queremos someter. Evaluación. DD; salta, gruñe o araña, muerde y amenaza. D; salta y ladra S; se mueve para lamer las manos mientras las sigue. SS; se da la vuelta tumbándose de espaldas y nos lame las manos. I; permanece quieto y nos lame las manos. Test de pérdida de control de la posición. Elevamos del suelo al animal durante 30 segundos para evaluar su reacción. Según se rebele o no, nos indica su actitud frente a una obligación social. Evaluación DD; se debate mucho, muerde y gruñe. D; sólo se debate. S; se debate durante un corto periodo de tiempo y luego se para. SS; se debate muy poco y nos lame las manos. I; permanece quieto y nos lame las manos. Resultados Dos respuestas DD y alguna D o una DD y tres o más D. El perro es dominante y agresivo, pero su carácter es estable aunque requiera una educación firme. Es adecuado para guarda y defensa, pero no recomendable si en la casa hay niños. Tres o más D. Perro dominante, aunque más estable y menos agresivo. Muy recomendable para guarda y defensa pero no muy apropiado para los niños pequeños. Tres o más S. Muy equilibrado y sociable, no es agresivo; aunque no será el mejor perro guardián, será capaz de defendernos llegado el caso. Muy adecuado como perro de compañía. Dos respuestas SS con una I o tres o más SS. Muy sumiso y sensible, llegado el caso puede morder por miedo y después huir. Dos o más I. Perro muy independiente, poco adecuado para la convivencia con las personas. Puede responder agresivamente si se les riñe o se intenta forzar a realizar algo que no quieren. No adecuado para los niños


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